miércoles, 21 de diciembre de 2011

Capítulo 15 - Apuesta

"Sr. Arevalosilla, en realidad lo siento, es que ya estoy cansado de estas cosas... ¡me tienen loco! La verdad no me quiero ir del hotel por que me siento como en mi propia casa. Bueno, cuando la tenía."
"Pero mi estimado joven, usted nunca me ha contado de donde viene - decía el esto mientras se sentaba y acomodaba su Rolex Villegano con diamantes incrustados - bueno ya está bien, dejemos el incidente allí, es usted un muy buen huésped, por ende lo pasaré como gastos de mantenimiento. Pero procure que esto no pase de nuevo."
"Mi historia Sr. es larga y algo penosa... Vamos al bar y conversemos de otras cosas, creo que hay un partido que están pasando en la TV, en diferido"
"Espectacular mi amigo" - no podía dejar de ver su fabuloso Rolex Villegano, ,e hacía sentir una basura con el mio, que también era de la serie Villegana pero de menor categoría.

Ya en el bar, mientras empezaba el partido, que por cierto, era la segunda mitad, vi un anuncio: "¡SAN ABELARDO ESTE JUEVES LA GRAN MA C. A. BIAG. estará en la tienda por departamento, dando consejos de moda y autografiándo su primer libro, ¡no te lo pierdas!"

"Mis mejores ternos son de ella ¿sabe?" - Le dije muy animado por eso al Sr. Arevalosilla, quien me miró con le rabillo del ojo y me dijo: - "Si yo tengo uno que otro, pero no son mis favoritos. Tengo unos más finos de tela europea" ¿Primero el Rolex y luego esto? me quedé en silencio esperando el encuentro de futbol.

Unos cuantos tragos después decidí hacerle una apuesta, era algo fácil si mi equipo perdía el debía darme ese Rolex, de lo contrario yo quemaría uno de mis ternos. Él aceptó.
"Debo reconocer que no soy bueno con las apuestas - Me decía el algo molesto por perder - pero un caballero con palabra debe honrarla, aquí está." - Me salí con la mia.

Subí a mi habitación, sintiéndome feliz por haber ganado. Por algún motivo decidí abrir despacio la puerta y pude observar que esta mocosa del demonio se había metido, estaba en el baño pasando mi afeitadora por su rostro, iba a entrar y sorprenderla. Decidí seguir mirándola.

Estaba ella subida en una silleta que había en el baño mirándose al espejo, pero luego como si de alguna manera supiera que era observada, sin quitar la mirada del espejo sonrió, se quitó el pantalón que era de esas telas que se pegan al cuerpo y estiró su pierna, de tal manera que desde la punta de su pie hasta el muslo era una sola línea. Estaba asombrado, sentía que la respiración se me aceleraba, no sabía si por susto o excitación, ya no encontraba respuesta a los sentimientos que me generaba esta mocosa ¿era tanto su deseo hacia mi?
Fijé la mirada nuevamente y pude ver que pasaba el punte de sus dedos, tras el camino de donde fingía afeitarse las piernas, no podía creer que cada vez iba subiendo más y más. Rogaba que se detuviera, no era algo coherente lo que estaba observando, hasta que de pronto tanto su mano se perdió entre sus piernas y la expresión de su rostro cambió. Se miró fijamente al espejo, pude ver como esa sonrisilla malévola cambió pronto a una cara que nunca le había visto, podía ver como su mano seguía entre sus piernas y su sojos se cerraban. De pronto un sonido, era la afeitadora que ella había dejado caer al suelo, eso la detuvo. Aproveché el momento para hacer el que tenía problemas con la tarjeta en la puerta para advertirle de mi llegada a la habitación y me hice el sorprendido.
"¡HEY!, ¿qué haces tu aca? - dije supuestamente asombrado - pero como le haces para meterte ¿es que acaso no sabes respetar la habitación de los demás? ¡te exijo que te retires ya mismo!" Seguí avanzando hacia mi cama y dejé mi saco allí "anda apúrate vete de una buena vez y no vuelvas a entrar" Me miró con cara de culpabilidad saliéndo del baño y se pegó de espaldas al cosatado de la puerta como queriéndo decir algo pero no la dejé "¡YA VETE DE UNA BUENA VEZ AHORA!" grité entrando al baño por su costado. "¿Qué hace esto en el piso? ¡DIME! - mientras tomaba la afeitadora - Estas cosas son de uso personal, ¿ACASO NO SABES ESO? ¡¿AH?!" Ella, cual gato se iba enrollando en ella misma mientras se empujaba contra la pared como si tuviera a donde más ir.
"¿Qué haz hecho con esto? - pregunté - ¿qué haz hecho?, estoy harto de ti, siempre es lo mismo..."
Gritó ella con la voz entrecortada "¿es tan dificil de entender? ¡ TE DESEO! - interrumpiéndola grité aun más fuerte - "¡FUERA! la próxima vez que vea una sola huella tuya aquí o sepa que haz entrado llamaré a tus padres y al administrador, ¿entendiste?" - Salió ella corriendo y llorando.

Tiré la puerta de la habitación, me recosté en la cama y busqué una película.

domingo, 20 de marzo de 2011

Capítulo 14 - Tengo ganas de ser aire

Decidí ir a la dirección del papel que me había entregado este señor de mantenimiento, casi llegue a las afueras de San Abelardo. Era una casa mediana no era muy vistosa, entonces toqué el timbre. "¡hey forastero! - gritó un viejo hombre que venia a lo lejos en la calle - Allí ya no vive nadie; hace poco se mató el pobre tipo que vivía allí, ¿era usted familiar de él?"

Miré hacia abajo, en mi mano estaba el aquel papel... lo arrugué y sólo contesté "lo siento, creo que me equivoqué de casa"

Me quedé pensando en el por qué de esa reacción, caminaba hacia el hotel, algo ido con mi Itoct a todo volumen, cuando de pronto al cruce de una esquina sentí un ventarrón de aire en mi cara que me detuvo, sentí como mi chaqueta se hacía como una capa. Me dejé llevar, cerré los ojos y respirando hondo, sonreí. Continué mi camino de regreso, mi Itoct sonaba algo raro entonces me detuve a revisarlo y nuevamente el ventarrón. Mire concentrado de frente con el Itoct en la mano y serio, acenté la cabeza levemente y continué. Tan sólo 4 cuadras luego me detuve en un semáforo, nuevamente esa sensación que traía el aire me embargó, esta vez fue más extraño que las anteriores ya que fue en vez de algo fresco, algo frio y con miedo.

"...¡Muévete! ¿acaso no vez la luz? ¿estás ebrio?..." - escuché, giré la cabeza y yo estaba al medio de la calle obstaculizando el tránsito de los autos. Pensé, ¿Qué carajo, en qué momento me moví?

Llegué al hotel pregunté al recepcionista si había algo para mi, continué mi camino. Ya en el elevador pensé que sucedería lo que,cada vez que salgo y regreso, sucedería.
Me extrañó ingresar a mi habitación sin ningún sobresalto, me recosté en la cama colocando las manos como almohada y mirando al techo, con la mente en blanco y sin dejarme preocupar ya por nada más en este dia.

Las almohadas tenian un olor particular, no era el del típico suavizante con el que las lavan, era algo más concentrado o más femenino. Noté que mi cama tenia el mismo olor, entonces la destendí y encontré ropa interior femenina debajo de las sábanas, el olor fue más fuerte aún y una hoja al cosatado de esto. "... hoy estuve en tu cama, la disfruté tanto que necesité sentirla con todo mi cuerpo..." Jalé una silla, me senté al costado de la cama y prendí el último Mrah mentolado de la cajetilla que me quedaba. "...Recepción, ¿En qué puedo ayudarle?..." - "...Señorita por favor, ¿podría usted enviarme sábanas, almohadas y todo lo necesario para la cama?..." preguntó entonces ella extrañada - "... Sr, ¿No han entrado los de housekeeping a limpiar su habitación? ¿la encontró sucia?..." contesté tranquilo y con la mirada perdida en la cama - "...Si señorita, pero apagué el cigarro en ella y ahora se está incendiando..."

domingo, 23 de enero de 2011

Capítulo 13 - Bus

Salió ella de mi carpa, tomó su mochila que estaba por dentro y reunió a todos. " Es hora de bajar, ya esta oscureciendo" luego salí yo y los turistas me miraron, mientras ella daba instrucciones, me sentía lijeramente avergonzado, en la carpa no habia pasado nada, simplemente nos habiamos conocido mejor... conversando.

De camino al bus y por el lago Bastyn uno de los turistas me preguntó en su mordisqueado español: "¿hey tu fuck the chica?" me puse rojo como un tomate y acelerando el paso segui bajando.



Ya en el bus, la ayudé a organizar las mochilas en el compartimento del bus mientras ellos subian. Ya cerrando la puertezuela ella me miró y me dijo: "quiero ser sincera contigo, entré a tu carpa con intenciones diferentes, más que hablar... pero me resultaste muy interesante y contigo me sentí tan bien que no quise arruinarlo" Sólo le sonreí, le tomé al mano y subí al bus. Ella se fue al costado del chofer y yo a mi asiento. Regresando a mitad del desvio que habiamos tomado para ir a las montañas Paikas, miraba por la ventana la vegetación, concentrado pensando en muchas cosas cuando sentí que ella se sentó a mi lado, giré la cabeza y ella tan sólo se recostó en mi hombro. Quedé dormido.



El bus paró, por el altoparlante el chofer indicó que esa era mi parada, la puerta del hotel.

Después de despedirme de ella, tomé mi maleta del compartimento, lo cerré y el bus partió.

La recepcionista me recibió de forma muy efusiva "¡Que tal la excursión, espero le haya agradado el viaje!" me quedó mirando con una sonrisa de oreja a oreja, "¡Fue una tarde bonita!" todo lo que contesté. Ya en el ascensor, temí que la pequeña mocosa estuviera en el pasadizo y me hiciera la conocida escena, ya que ella tenia la costumbre de tomarme por sorpresa allí siempre.

Me pareció muy raro que no pasara nada entre la puerta de mi cuarto y la del ascensor. Encendí las luces, puse la maleta encima de la cama, saqué mis llaves y efectos personales encima del tocador y noté algo raro, habia un escrito con lápiz labial color rosado "¿donde estás? ¡te estuve esperando todo el día!"



"¿Aló? si señorita, inmediatamente le agradecería me comunique con el Sr. Arevalocilla. No, pero si es urgente que me comunique con él."



"¡Sr. Arevalocilla! - exclamé - que bueno verlo, quiero enseñarle esto". Soprendido por la escritura, me dijo que no habia habitación disponible para mi cambio ya que había llegado una comitiva de gente de una gran marca de moda y lo que en cambio podia hacer era, ya que en el hotel estaban cambiando las cerraduras normales por tarjetas electromagnéticas, podía pedir que la siguiente habitación sea la mia.



A la mañana siguiente me despertaron temprano los de mantenimiento del hotel, iban a cambiar la cerradura. les dejé trabajando. Prendí mi laptop y comencé a navegar, me distraje por la internet. "toc toc, hola mi amor ¿dónde habías estado?" me sentí avergonzado, los de mantenimiento del hotel me miraron con el rabillo del ojo y sentí que me había puesto rojo tomate nuevamente. "lárgate mocosa impertinente estoy harto de ti, ¿es que siempre vas a estar con tus ilusiones? entiende, ¡entre tu y yo nunca habrá nada, ni hoy, ni nunca!" terminé de gritar, parándome de la silla y totalmente enfurecido.
Ella salió corriendo de la habitación.

En ese momento me sentí mal por mi actitud, pero a la vez estaba convencido que era lo mejor para deshacerme de ella por ese momento. Uno de los empleados que estaba arreglando la cerradura, me dijo "Señor, no es por nada pero en realidad esa niñita es la maldición de este hotel" le pregunté por que es que me decia eso y me entregó un papel con una dirección, decidí que habia que investigar.

domingo, 9 de enero de 2011

Capítulo 12 - Siesta

"y ahora, verán a su derecha las grandes montañas las cuales, están llenas de vegetación gracias la gran clima de la región. Ahora prepárense que en pocos minutos comenzaremos la caminata hasta arriba de las mismas." Había un letrero que decia "Bienvenido a las Montañas Paikas de San Abelardo" Bajamos del bus, tomámos nuestras cosas y comenzamos a ir cuesta arriba.
"Como podrán ver a la izquierda, está el lago Bastyn. Que tomó su nombre gracias a su descubridor quién bebió por primera vez su agua. Desafortunadamente sufrió un accidente bajando y nunca se encontró su cuerpo, se dice que se le ve caminando como un pequeño hombresillo de gran melena peluda y risada por todo el cuerpo y que cuando lo llaman no oye por que esa misma melena le cubre los oidos..." Me quité la ropa y me aventé al lago, llevaba conmigo un flotador de esos que parecen pequeñas colchonetas asi que después de regresar del chapuzón nadé a la orilla y lo inflé. Como la guía había dicho que tendríamos un descanzo largo en la zona por ser temprano y que tendríamos mucho tiempo para subir, decidí tomar una siesta allí.

Estaba con mis lentes de la misma linea de mi Rolex Villegano, recuerdo haber estado viendo el maravilloso paisaje que hacía la vegetación de los árboles dejando entre sus hojas pasar los fuertes rayos de sol. Era un apacible momento cuando derepnte escuché una vocesilla que me interrumpío todo. "Hola mi amor, ¿listo para tomar lo que es tuyo?" Me sentía algo raro, cuando reaccioné era ella pero ¿cómo? no la ví en el bus y estaba totalmente seguro que no había subido. No podia mover los brazos ni las piernas, estaba ella sentada encima mio en ropa de baño, me sentía atado, desesperado pero a la avez con cada beso que sentia que me daba bajando por mi cuello me iba convenciendo, pero algo en el fondo me decía que debía detenerla. Ella iba bajando por mi peso y mi corazón palpitaba más rapido, mientras sentía sus manos lentamente subir y bajar, acariciándome lentamente, seguía ella bajando. Para cuando iba pasando el ombligo sentí que era la ereción más rara que había tenido, una sensación entre miedo, temor, exitación y aventura. Entonces sus manos comenzaron a bajar mi ropa de baño, en ese momento sentí que había recobrado el poder de mis manos y piernas, el miedo y temor me embargaron haciéndome gritar el no más fuerte de toda mi vida. Lo siguiente que sentí fue el agua impactando mi cara, abrí los ojos, saliendo a la superficie y apoyándome en el flotador que estaba volteado, vi riéndose a la guía quien estaba en un traje de baño que le quedaba tan ajustado, dejando tan poco a la imaginación, la parte superior apenas y le tapaba los pezones y ni que decir de la parte inferior, me saqué los lentes que por suerte no se me habian caido, tomando una bocanada de aire la miré atontado. "¿qué pasó, te desperté? - dijo ella - vamos, no te quedes que todos nos vamos ya a seguir subiendo hasta la cima" Seguimos trepando la montaña, no podia creer que tanto me habia afectado esa mocosa que hasta en sueños la alucinaba. me iba quedando atrás del grupo, ya que daba un paso lento, fue un sueño tan absurdo, mirando hacia abajo decidiéndo que no perturbaría mi tarde con eso, vi una mano justo frente a mi "¡vamos! ¿no te quieres quedar y perder no, o quieres ser presa del pequeño peludo que ronda por aquí?" Levanté la mirada y noté lo hermosa que era la guia tenia un cabello largo y negro como la noche misma delgada y demasiado bien proporcionada, que se veía que la camiseta que llevaba a la altura del busto le apretaba, el pantaloncillo dejaba ver sus piernas tan perfectas, que eran imposibles. Sonreí y le tomé la mano "¡claro vamos!"
Llegamos a la cima de las montañas Paikas, por todo el camino ibamos conversando, ella sonreía, de lo que yo le contaba y a mi me parecían gratas su historias, acampamos alli un rato, los otros turitas quisieron acampar un poco más alejados que nosotros y otro grupo decidió ir por leña para cocinar algo descanzar y luego ya antes de que esté muy oscuro bajar al bus y retirarnos.
Después de armar mi azul carpa, entré en ella para acomodarla por dentro y protegerme un poco del sol, al cual ya me habia expuesto mucho en el lago. "mmm ¿todo bien? - preguntó ella - ¿por que no estas fuera?" Le comenté que no me podía exponer mucho tiempo al sol y que prefería descanzar que aquella caminata cuesta arriba me había agotado. Entró en mi carpa se recostó a mi lado y comenzó a coquetear.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Capítulo 11 - Cardo o ceniza

Hoy es un dia muy bonito, pareciera que en este pueblo no existiera el invierno. Trotaba yo por la calle, me había decidido a hacer ejercicio desde muy temprano. 6:45am marcaba mi reloj y en la radio sólo se escuchaban noticias y más.


Pasé por la librería, me sentí un poco nostálgico pero yo se algo: una artista esta condenado a una gran soledad y debe aprender a vivir con ella y disfrutarla.





Me detuve a ver el periódico, ya llevaba poco más de una hora haciendo ejercicio, los titulares decian lo de siempre. noticias políticas, deportes y más abajo había un anuncio de una excursión de fin de semana a las montañas de San Abelardo. Regresé al hotel y le pregunté a la recepcionista "¿Qué sabe ud. de esas excursiones a las montañas?" me dijo que eran muy buenas y que hacian inclusive una parada por una pequeña catarata. Me animé a tomarla, me puse en contacto y me inscribí inmediatamente.





Después de llamar de mi habitación, tomé una ducha mientras pensaba que un poco de ese tipo de distracción me haría muy bien, salí del baño con la bata puesta y una toalla secándome el cabello cuando derepente estaba ella en mi cama, sentado con ropa de baño rosada y que dejaba poco a la imaginación, la puerta estaba abierta.


"¿Pero cómo? - pregunté asombrado - "tomé las llaves de la señora de housekeeping y entré, quería saber si me acompañarías a la piscina del hotel - levantándose - el agua esta muy buena y el clima también además una persona que hace tanto ejercicio como tu, debe disfrutar de la piscina tanto como yo..." se había acercado lo suficiente como para decirmelo cara a cara, mirándome con inocencia y a la vez deseo, intuí que se cobraría todas las largadas que le había hecho. Negándome yo, ella me obstaculizó el paso y me dijo muy decidida "si no vas conmigo ahora grito" no soy de los que se dejan intimidar por ese tipo de coacciones, tan sólo sonreí y le dije "¿quién te va a creer? ¿no reparas aun que dejaste la puerta abierta?" aproveché que giró la cabeza para darse cuenta de ello, la tomé por el brazo y la saqué de mi habitación "muy bien pequeña ¡HASTA LUEGO!"



Sentándome en la cama, para que se me pasara la molestia de esa entrometida, me quité la bata tomé mi ropa interior cuando escuché "ese boxer blanco te hace ver tan sexy..." ¡OK! reventé, entonces cegado por el mal humor y la impertinencia de esta mocosa del demonio, de un solo salto abrí la puerta y aun no se como pero con un solo movimiento la metí a mi habitación, estaba enfurecido, casi endemoniado. Cerré la puerta y lo unico que recuerdo haberle dicho fue: "bien, si esto es lo que quieres, pues lo tendrás a las buenas o a las malas..." ella me miró con cara, no se si de asombro, temor, deseo y temor, temor y realización... que se yo. Ahora que lo pienso bien, mientras yo decia eso creo que ella se preguntaba como de en un momento estaba ocultándose por la puerta y al otro acabó en mi cama.

Me puse encima y pegando mi cara frente a la de ella, tomándola por la cintura y subiendo mi mano hacia su busto, la besé. Ella no atinó a hacer nada, a lo que me detuve y le reclamé "ya vez... perro que ladra no muerde, ahora vete que ya decubriste que este juego es de mayores y no de mocosas.." me levanté y seguí haciendo mis cosas ignorándola. Como al cabo de unos segundos ella sólo atinó a decir: "tienes razón, perro que ladra no muerde... por eso tu ladras tanto, digo, hablas" ¡HIJA DE PUTA! fue todo lo que pensé, salté de nuevo a la cama y cual tigre que caza a un cervatillo, de un solo tirón le arranqué la parte de arriba de la ropa de baño dejando al descubierto esas dos no tan pequeños senos adolescentes, ella se agarró del cubrecama apretándolo con fuerza, cuando de repente sonó un "ding" gritó ella: "¡¡Muevete!!" lo siguiente que vi fue como su pierna se acercaba raudamente a mi cara, entonces me deje caer al suelo ella tomó su ropa de baño, se la puso escondiéndose atras de la puerta. Se escucho a dos personas hablar mientras se perdía el sonido de sus pasos en un hondo cerrar de puerta. "¿'y me decias a mi que no reparé en cerrar la puerta no?" me levanté y del estado casi frenético en el que me encontraba, sólo me daba vueltas la cabeza una cosa ¿que carajo había pasado? Arrodillado en el piso se me acercó y me dijo: "ahora tómame". "¡Esto es una locura - exclamé - esto no debió pasar!" me miró y me dijo: tienes razón esto no debió pasar, debieron llegar en otro momento" se fue de mi habitación, cerré la puerta y me senté en la cama nuevamente a sacarme de la cabeza toda la escena que había sucedido. Puse las manos hacia atras dejando caer mi cabeza también al mismo lado, cuando algo me distrajo ¿Por qué está húmedo el cubrecamas?

miércoles, 26 de mayo de 2010

Capítulo 10 - ¡LA GRAN PREENTACIÓN! (e*)

¡Auch! Rayos, afeitarse aun sigue siendo doloroso para mi, es difícil cuando uno tiene una tupida barba. Pensaba en un chiste que me contaron hace bastante tiempo cuando recien aprendía a afeitarme, cuando de pronto sonó el anexo de la habitación "¿Bueno?, si claro descuide que allí estaré" colgué.


Descolgué uno de mis mejores ternos y el más querido, era un Ma C. A. Biag. de tela paño, plomo muy oscuro, camisa negra y corbata color verde petróleo, como si fuera poco, mis zapatos negros brillaban tanto como mis ojos, sin olvidar mi Rolex Villegano, la billetera y salí. "Le dejo la llave" le dije a la recepcionista.




Bajé del taxi, llegando a la librería donde la gente estaba desesperada por entrar en la puerta, de pronto vi un poco dificil mi entrada, cuando en un parpadear sentí un jalón: "Silencio tontito, soy yo" dijo Azul que estaba entre la gente fingiendo ser un admirador más, esperando mi llegada para hacerme entrar por donde ella lo haría.

Ya dentro de la librería le pregunté: "¿emocionada?" contestando con una sonrisa de quinceañera "como si fuera la primera vez que hago esto..." Se abrieron las puertas.



Rápidamente el público se sentó en las sillas, suelo, estantes donde se podía y ellla con su manera tan apasionada al hablar, relatando sus historías y poemas como si los escribiera, respondía a sus admiradores que devoraban cada palabra de ella como si fuera el último bocado de aliemento que recibirían en su vida. Era tanto el silencio que se originaba al ella hablar que inclusive con sus propias palabras hacia ella un silencio cautivador, del cual sólo rescatabas algo: estaba ella dándose a su público, cual héroe nacional inmolándose por una causa, sus admiradores.


Terminó la presentación y salimos de la librería, ibamos caminando hacia una tienda para tomar un cafe "un expreso doble y un caramel macchiato, por favor..." Ella me miraba apenada, entonces tomó mi mano y me dijo: " sabes que tengo que seguir mi gira ¿verdad?"
asenté la cabeza y sólo le dije que disfrutara la noche tan como ella, tan Azul.
Sonriedo dijo que cuando la terminara regresaría por mi.

Regresamos al hotel y nos fuimos directo a mi habitación y allí terminamos nuestra velada.
A la mañana siguiente desperté y estaba solo a mi costado una nota escrita que decía: "Mi amado, me fui durante la noche no quería decirte adios asi que preferí dejar las cosas así para cuando nos reencontremos de nuevo correr por ti y darte un abrazo tan, pero tan especial como nuestra última noche juntos. Te extrañaré hasta entonces. Azul..."

Llamé a recepción me confirmaron la amarga nocticia, ella se había ido.

Decidí reponerme rápido a esa situación, bajé al bar para ahogarme en alcohol, pero no me sentía cómodo entonces salí a caminar, pero aun asi estaba raro. Regresé al hotel y en la recepción sentada estaba esa pequeña mocosa, me vio entrar algo desencajado y con una sonrisa burlona - como si no me bastara más - me dijo "y tu noviecita... jajjaajajajja" la ignoré, me siguió por el elevador, no aguantaba todo lo que decía. Casi por reventar grité: "¡¡Carajo por alguna vez dejame en paz!!" se quedó asombrada, se detuvo el elevador y salí de el directo a mi habitación.

Desperté y me di cuenta que mientras dormía, habia llorado. ¡¡La grandísima puta!! ¿acaso me había enamorado?
No eso no podía pasarme a mi, me quite la ropa y acostándome quede pensativo hasta dormir.

*Capítulo editado despues de publicación.

martes, 25 de mayo de 2010

Capítulo 9 - Una almohada "Azul"

Dentro de mi habitación y ya en la cama, buscando el mando a distancia del televisor, no podía creer que había pasado una muy entretenida y amena con Azul.

Dejé de pensar en eso, cuando resolví que el mando a distancia era lo que me estaba incomodando, lo retiré de entre mi espalda y la cama, encendí el televisor y busqué una película. Encontré una comedia romántica, que hace mucho tiempo no veía, pensaba en Azul.

Poco a poco fui pensando en qué habría pasado si en vez de simplemente despedirme hubieramos seguido juntos hatsa nuestras habitaciones y... ¡NO! me levanté, fui al baño, me mojé la cara y me recosté de nuevo en la cama, lo último que recuerdo es haber estado viendo la película y haber sentido una tibia y dulce caricia por mi rostro, cuando voltíe era Azul, que estaba recostada en mi cama, con una bata blanca transparente dejando relucir su bello y contorneado cuerpo, se me puso encima y comenzó a besarme. Era maravilloso poder sentir su hermoso cabello entre mis dedos y todo un lujo para mis manos ir bajando por su espalda sintiendo su suave piel, me destapó y fui sintiendo como bajaba besándome por el cuello, estaba atónito, cuando de pronto sentí algo duro en su espalda, entonces reaccioné.... desperté y era una almohada, que de alguna forma había terminado encima mio y en mi mano, lo duro, era el mando a distancia de la televisión.

Después de esa desilusión, me sentí un tremendo estúpido, boté la almohada al piso, me tapé, apagué el televisor y me recosté ya para dormir.



Como 20 minutos más tarde, tocaron la puerta, renegando me levanté pensando que sería la pequeña niña y con mala cara abrí la puerta. Grande fue mi sorpresa al ver a Azul con una bata blanca, ( intuí que no tendría nada debajo de la bata ) dos copas y una botella de vino la acompañaban, recostada en el marco de la puerta me dijo: "bueno, mejor será que continuemos conversando, ¿no?" me empujó aventándome a la cama y sin dejarme decir nada continuó hablando "creiste que yo me quedaría con una simple conversación, no yo siempre tengo lo que quiero y ahora te quiero a ti..."

Tratando de articular palabra, me pequé una cachetada tratando de ver si es que no era otro sueño y ella dijo "¿que, acaso no crees esto real? pues dejame enseñarte que tan real soy" dejó caer las copas destapando el vino, lo libó de pico, se secó cual ebrio de cantina con el brazo y con uan agresiva pero excitante mirada me dijo: "Tómame, tómame ahora" me derramó vino encima y comenzó a lamerme, a lo que sólo atiné a decir: "veo que te gusta mucho el vino ¿no?"



La detuve, ya que había notado el sonido del elevador "la puerta está abierta, la cerraré" justo en ese preciso momento vi pasar distraida al teléfono a la mamá de la pequeña y por su tono de voz parecía algo pasada de copas y por detrás a la pequeña quién al verme y aprovechando la distracción de su madre, se dirigió a su mi habitación y se dio con la sorpresa, sin palabra, me miró con cara de furia y se fue corriendo, entonces cerré la puerta.



Lo que pasó aquella noche en mi habitación se quedó allí, pero si diré que mujer como ella nunca en mi vida, que inagotable, debo decir que desperté con dolor de espalda, hambre y con una bien justificada sonrisa. "tu bata es de Ma. C. A. Biag tienes buenos gustos, la mayor parte de mi ropa interior y ternos más lujosos son de ella." le dije muy suave al oído, girando hacia mi y tomándome la cara, me dio un beso, luego me miró fijamente: "entonces quiero ver eso más tarde en mi presentación" sonreí "la ropa interior o el terno" contesté. Ya en la puerta de mi habitación me dijo: "ambos..." y se fue.